Final Capítulo II
Lunes otra vez... los días pasaban con una rutina agobiante para Marlon, en su trabajo las cosas no cambiaron mucho. Excepto porque uno de los socios del bufete, con mucha trayectoria, la defendió en frente de sus compañerxs; él también se había cansado de escuchar continuamente la palabra "sudaca" y resultó que su madre era una Sudaca. Sin embargo, las risas por lo bajo no cesaron.
Empezó a cuestionarse la idea de buscar otro trabajo, de cuidar su salud mental, frases como "vayan a lavar platos en sus países de primer mundo" empezaron a resonar fuerte en su cabeza. Pero gracias a Gus, sus pensamientos positivos se interponían; habían conformado un lazo tan fuerte y bonito que ya se llamaban a sí mismos como hermanos.
Los jueves ya no eran de dos, Ema, la inglesa que tomó su gin tonic (lo seguía haciendo, con la diferencia que Marlon ya no se enojaba), junto a sus amigxs formaban parte de los jueves de tragos. El invierno estaba llegando, la estación favorita de Marlon, así que decidieron que los jueves ya no serían en bares se turnarían de casa en casa. De hecho, Marlon, Gus y su perro convivían, la vida era mejor desde que estaban juntos.
Mientras Gus preparaba los tragos y coqueteaba con uno de lxs nuevos integrantes del grupo, Ema y Marlon se conocían mejor. Ema era de Inglaterra, bastante descontracturada para Marlon que siempre lxs imaginaba de otra manera. Alta, de ojos café, escritora de cuentos para niñxs, fan del whisky y los habanos; fanática de Queen (of course) y también de J. Sabina, habla Inglés, Español e Italiano.
A medida que la charla continuaba Marlon no podía evitar admirarla cada vez más, mujer independiente, culta, ingeniosa y carismática. Le contó sus deseos de ser escritora, pero sabía que por el momento no era una buena idea largar todo y apostar solamente por ése deseo; además aún no se sentía cómoda con su vida así que "menos es más" le dijo, justo cuando Gus traía los tragos.
Saliendo de la oficina, suena el teléfono de Marlon. Era Ema, con una invitación a un museo. Se encontraron luego del horario de trabajo de Marlon y fueron juntas. Era una mansión soñada, estaban en el Museo Lázaro Galdiano, se sentía en una película y aunque no era de ir muy seguido a éste tipo de lugares, disfrutó mucho "se lo pasaron en grande" dijeron. Luego fueron por una copa de vino, Ema empezó a halagar la valentía de Marlon, y también se quedó muy sorprendida al oír su historia. La acompañó hasta su casa para saludar a Gus, que estaba llegando de sacar a pasear al perro.
"Gracias por la tarde! Lo disfrute mucho!" le dijo a Ema, "Gracias a ti por la copa de vina" respondió mientras la abrazaba fuerte...y le susurró al oído "Espero que la próxima vez, te quedes en casa". Marlon sonrió sin entender bien el sentido de ése pedido.
Lo cierto, es que sus palabras resonaban en su mente... mientras se acostaba, repasaba las risas y el tiempo que pasaron juntas... un pensamiento fugaz pasó por su mente a preguntar: "¿Qué es lo que estoy sintiendo ahora?..." con miedo y rápidamente intentó disiparla, pero la semilla de la duda ya se había plantado. Era tarde para intentar controlar su inconsciente...
Dai 💎
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