Escribí
No siempre sé cómo empezar a relatar lo que va por dentro. Una de mis autoras favoritas dice que debo darle paso al primer pensamiento tal y como salga. ¿Cómo hago cuando lo primero que se presenta es la angustia y la tristeza?
De este lado del mundo casi no nos cuentan ni nos preparan para ver la muerte como parte fundamental de la vida de todos los seres. Me animo a decir que casi siempre tiene una connotación negativa que te lleva a la tristeza.
Lo cierto es que es difícil gestionar la mezcla de sentimientos y emociones que te atraviesan cuando físicamente tenés que empezar a acostumbrarte a la ausencia. Los lugares a los que solíamos ir juntas, las acequias con agua en las que te gustaba descansar, los paseos y los lugares del parque que más te gustaban. Tu ausencia, que resuena fuerte en la habitación; las siestas, con un silencio ensordecedor que podría volver loco a cualquiera. La ropa y algún que otro cajón me avisan que todavía estás ahí, en tus pelitos que se incrustaron hasta en mis libros.
Los secretos que quiero contarte porque sé que sos la única que no va a juzgarme. Extraño inventarte canciones como cuando cocinábamos juntas. También extraño nuestros bailes matutinos y nuestras corriditas por la casa. La casa te extraña.
A veces me parece que voy a encontrarte en tus clásicos lugares. Es solo una mala pasada que me juega mi mente. Tal como lo hace ahora. Escribo dos oraciones, me angustio, decido procrastinar, vuelvo a escribir, y así un círculo de nunca acabar. «Es un duelo largo», me dijo mi psicóloga.
La muerte se me hace más llevadera si te agradezco por tu presencia, por estos dieciséis años juntas, por tus sonrisas de todas las mañanas, por tus arrumacos, por tus mañas, por tu manera de saber acompañarme en mis momentos más oscuros. Qué paradoja que justo hoy me siento en una oscuridad en la que no veo tus patitas para salir.
«La escritura sana», dicen algunos, puede ser, le sumaría que junto con los libros son dos actividades que te salvan de manera silenciosa. A pesar de que mi salvadora eras vos, en esta etapa de mi vida tendré que aprender a salvarme de otras formas.
Así que, sí. Escriban. Lean. En una de esas terminan siendo salvados.
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