Entradas

Ese maldito espacio en blanco

Me levanto pensando si hoy será el día en que no encuentre ese espacio en blanco, pero no ahí está de nuevo. Blanco, limpio, impoluto, inmaculado...  ¡NADA! No hay nada allí. Entonces me pregunto «¿cuándo vendrá?» Es agotador esperar tanto, aunque a veces mi paciencia me sorprende, puedo llegar a tener más de lo que creo. Llega la noche, por las dudas busco la pregunta y la hago ¿tendré suerte esta vez?, no. Mi alterego, que se cree mejor que yo, ilusamente reversiona la pregunta… ¡idiota! Me siento con mi amiga Margaret y también invito a John, a Jorge y algunas veces viene Julio, debo confesar que en muchas ocasiones me da vergüenza invitarlos, todos tan virtuosos y modestos. Entonces me siento muy pequeña, me ofusco, me sonrojo y sólo emito palabras de admiración. Me voy. Huyo.  Todos los días es la misma rutina, la misma pregunta, la misma espera. La angustia de vez en cuando, hace su entrada triunfal, sin embargo, no le dura mucho eso de «triunfal»… menos mal, me gustaría...

Keep moving forward...

 Esta semana estuve pensando mucho en lo poco que valoramos a nuestras verdaderas amistades. Utilizamos la palabra "amiga" con cualquier persona... ¿porqué lo digo?, por que es lo que estuve haciendo hace un tiempo atrás... La conocí por intermedio de una amiga (esa sí fue mi amiga por más de 5 años) desde entonces pude notar cierta falsedad hacia mí, incluso tenía actitudes bastantes despectivas hacia mí, pero muy ingenuamente trataba de justificarla pensando "quizá, ella sea así y no es nada contra mí..."  Con el paso del tiempo sucedieron varias cosas que me hicieron confirmar que esa persona NO era  mi amiga. Sus actitudes se intensificaron y ya era una cuestion de "bueno, te banco porque esta la otra en el medio..." A su vez, también sucedieron situaciones con mi amiga que pusieron una distancia en el medio... hasta que ayer me ví pensando en ella y estuve a punto de contactarla... hasta que me dije: "¿otra vez? ¿Siempre me toca ser la que intent...

Interpelada

Apareció un día en que no había mucho por hacer. Instaló su blanca sonrisa en la mesa y no paraba de contar chistes. ¿Primera impresión?... floja...flojita. Sentí que éramos muy parecidos, y arianos puede haber solo uno por grupo, dos son multitud. ¿Feeling? nada, cero. No nos dimos ni la hora, incluso nos reíamos de nuestros chistes por educación. ¿Para tanto? sí, claro...lo mejor vino después. Los días pasaban y las ideas, las maneras, la forma de pensar empezaban a llevarse bien y relacionarse mejor. Recuerdo que empecé a mirar y reconocer que eramos más distintos de lo que pensaba, y encima eso me agradaba mucho. Sus aros, sus cadenas, su lifestyle, todo fue impregnando mi vida y mis ideas. Conectamos desde un lugar fraterno, conectamos desde un amor que fue creciendo lento pero seguro.  Empezamos a compartir más charlas, tragos, cafés, salidas solos. De a poquito identificábamos qué nos gustaba a cada uno, y sobretodo quién nos gustaba 😉. Y un día, empezamos a entendernos con...

Fugitiva

 Me mira, sonríe. Se acuesta, se sienta, se para.  Se mira en el espejo... se enoja, se ríe, llora... se abraza y se perdona. Me habla, se calla, se esconde, se enreda en sus palabras, se refugia en la sombra. Se cae y se levanta. Ama, odia. Se sorprende, ¡corre! Se aleja... No me deja verla con claridad y me hace buscarla por toda la casa. En la habitación, en la cocina, en la sala, en el comedor y hasta por fuera de casa. A veces me canso de buscarla y la dejo ir, pero es imprescindible para mí...y para él también. Volvemos a jugar a las escondidas. Hoy gané yo, pero nose por cuánto tiempo podré retenerla aquí.  Se muestra impaciente, se mueve por la casa pero aquí se queda. Si está muy risueña es señal de que va a jugar con él, si se muestra distante entonces lo quiere lejos.  Entonces se vuelve fría. Muestra su coraza y no lo deja entrar. Lo hiere. Lo empuja. Lo quiere lejos de aquí. ¡Es tan dificil! Lo maldice y enfría su corazón. Si una mañana los girasoles le ...

Un amor a los 30

 Querer un amor a esta edad, es querer algo más que los buenos momentos del comienzo...buscamos charlas con contenido, charlas que nos dejen pensando, charlas que nos animen a cuestionar(nos) y querer investigar los porqué.  Buscamos algo más que tener sexo un sábado a la noche. Un amor a esta edad, es saber poner límites sanos antes de que sea tarde. Es poder comunicar aquello en lo que trabajamos internamente todos los días, es pedir que acompañen nuestros silencios... es que piensen en salir a lugares con sillas cómodas para cuidar la espalda. Es respetar la individualidad de cada uno y acompañarnos en las rutinas. Es dejarse querer por un amor sano, sin celos ni posesión, sin histeriqueos ni escenas infantiles para "mantener la chispa de la pareja" ... Es descifrar y aprender de los lenguajes del amor de cada uno, de hacer un contrato que nos beneficie a los dos. Es elegirnos todos los días, dedicarnos canciones cursis de Montaner y también esos polémicos poemas de Bukows...

UNA

  UNA   Sus manos calientes, con caricias que sanan. Su olor característico que era capaz de tocar tu alma. Su risa que resuena en cada rincón de mis recuerdos de niña. Su mirada profunda por momentos con calma, y por otros con furia como el mar embravecido. Los momentos en la cocina, hacían que el resto del mundo desapareciera. El aroma que brotaba de aquellas ollas era la felicidad misma. Sus abrazos apretados y fuertes, te reconstruían y te volvían a cero. Hasta que un día llegó… después de mucho tiempo vivido, llegó para quedarse. De a poco le fue robando sus abrazos, sus besos, sus caricias y su mirada picara. La cocina quedó devastada, los pasillos mudos… solo se oía el ruido de los lápices pintando algo por pintar. Su mirada perdida, su sonrisa sin brillo… se fueron apagando de a poquito. Me fue dejando un vació difícil de aceptar, pero rendirse nunca fue una opción. Luchamos contra él, cada día era una nueva batalla, cada noche era más oscura que la otra....

Capítulo V: El Fin

Sus vidas siguieron, era el momento de cosechar todo lo que con tanto esfuerzo habían sembrado. Marlon, estaba establecida en New York, fundó su propia editorial y ya no tenía que dar explicaciones a nadie. Era exitosa, trabajaba con autores Best Seller, se había comprado una casa de fin de semana en Los Ángeles y cada que tenía ganas se refugiaba allí. Gus, la visitaba más seguido de lo que esperaba incluso le ofreció quedarse a vivir con ella, pero no. Fue con su pareja, también habían adoptado un niño, Josh, tenía 8 y le encantaban los gatos. Francisco, volvió a Argentina… si, se divorciaron. Aquello nunca funcionó. Aun así, seguían siendo buenos amigos; de hecho cada tanto se llamaban y compartían un mate o un café a la distancia. Sin embargo, ella en vez de quedarse lamentando todo lo sucedido utilizó ésa energía para hacer lo que siempre quiso, tener su editorial. En su último viaje, Gus le comentó que Ema estaba comprometida y que en unos meses iba a casarse. Marlon quedó es...